SOCIEDAD (102)

 




Cuando una vez cerré los ojos los apreté contra mí, ansié tocar las estrellas y tenerlas más cerca.

Dentro de la agonía podía tocar la luz de la libertad, algo que desde bien pequeños se nos niega de verdad.

Año tras año, escuchando el mismo fondo de pantalla, miradas que nunca se encuentran entre la multitud, casi somos humanos.

Ahora echamos una ojeada al de al lado, todo nos parece macabro la creencia de que a mí no y sálvense quien pueda, como si esto fuera una carrera.

Qué bien se tapa la hipocresía con tanta ironía en ésta playa tan plagada de manadas, sintiendo en la piel la mentira de que a mí no me tocaría el virus del día.

By laurita_on

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