EL DÍA(97)
Desesperado
a que llegue el nuevo día, despertando las manos en alto por para alcanzar los
rayitos de solete que llegan a verme.
Levantando
el paso, ligero pero con ritmo para que el sonido de mis zapatos se adueñe del
ruido que emite al pisarlo el infinito asfalto.
Cabeza en
alto, mirada que recibe el ofrecimiento de la escena, suena a poco pero se
siente tan grande que se adentra como punzadas en un instante en mi pecho solo
con mirarte.
Reuniendo
las palabras en mi lengua una a una desmenuzarlas y dártelas, centrada a conjugarlas, desenvainar la valentía de
decírtelas vida mía.
Abrir mis
oídos a la música que me ceba con
alegría, oírte es melodía, con el arte de esa energía, me hace entender la buena sintonía que juntos
unimos al son de ésta mágica atracción.

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